Mi coworking rarito

Si te digo que gestiono un espacio de coworking… ¿cómo es la primera imagen que te viene a la mente? Un espacio diáfano de decoración minimalista con un montón de mesas, y 15 profesionales conectados a sus pantallas. Algo parecido, ¿verdad?

Pues el mío no tiene mesas, mira tú qué cosas. Vamos descalzas todo el día. Y si se nos cae la conexión a internet no nos tiramos de los pelos. Y de hecho, alguna agencia de seguros dice que no somos un coworking, que parecemos más bien un centro cívico. Ale.

Sí, es verdad, mi coworking es distinto.

De hecho lo es prácticamente en todo: el perfil de coworker, el tipo de actividad profesional que desarrolla, el uso que hace del espacio, las dinámicas de relación entre coworkers…

Hoy quiero inaugurar la sección en la que hablaré sobre cómo estoy aprendiendo a gestionar mi coworking rarito. Será muy bueno para mí, porque me ayudará a ordenar los procesos que estamos creando. Y creo que también podrá ser útil e inspirador para personas que trabajan o gestionan espacios parecidos al mío. Si eres una de ellas me encantará recibir tus observaciones.

Mi coworking sin mesas

Estudi Itzà es un espacio para profesionales del mundo de la creatividad y la salud que necesitan un lugar donde desarrollar sus clases, formaciones y terapias. El proyecto nació en el 2005, lo que quiere decir que ya he tenido tiempo de probar unas cuantas fórmulas de funcionamiento.  Y es que encontrar la estructura administrativa y relacional que “mejor se te pone”, a veces no es un camino en línea recta. Por lo menos no lo ha sido para mí, que no vengo del mundo empresarial ni por asomo.

Yo no había oído hablar de los coworkings hasta hace cosa de 4 años, cuando conocí a Celeste de CoEspai, pionera en montar uno de los primeros coworkings en Girona.

El cuerpo siempre manda. Y recuerdo perfectamente mi reacción cuando Celeste me explicó brevemente cómo funcionaba un espacio de coworking: chispas en los huesos, la carne, la piel, alegría, curiosidad, anticipación…

¿Co-qué?
¿Qué es esto suena tan modernillo y chachi?
¡Quiero saber! 

Sector distinto, retos distintos


Me puse en marcha con mi investigación y enseguida me di cuenta que Itzà iba a tener retos distintos a los que tienen los coworkings de oficinas y que por ello iba a tener que desarrollar procesos propios. Y en eso estoy desde hace un par de años. Explorando como es esto de tomar un concepto que ya existe en otro mundillo y trasladarlo a mi sector. 

Me consta que no soy la única y creo que cada vez habrá más gente haciendo algo parecido. Estamos viviendo una momento muy interesante en torno a las relaciones colaborativas y estoy convencida que el concepto de coworking cada vez se irá diversificando más, extendiéndose más allá de los espacios de oficinas. 

De hecho, si estás gestionando tu propio centro de actividades (danza, yoga, terapias) donde trabajan profesionales independientes es posible que estés muy cerca de este modelo colaborativo, aunque no le llames coworking. Que el anglicismo no nos engañe: esto no es tan nuevo ni tan moderno como parece. Que por fortuna, esto de compartir recursos y nutrirse de relaciones se ha hecho toda la vida. 


¿Aprendemos juntas?

Escoger los caminos que aún no están trazados es una aventura tan incierta como motivadora.  Y ya que estamos con un tema tan “co”, pues aprovecho para hacer un llamado al aprendizaje colaborativo. Así que si te apetece participar con tus experiencias, preguntas u opiniones en los comentarios, molará un montón.

Un abrazo y una vez más, mil gracias por aterrizar aquí 🙂

Coral

5 comentarios en “Mi coworking rarito”

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