luz

caminando entre los vivos
hallé hilo de oro
y saliva sanadora

y encerré este exilio fértil
en mi cueva de juguete

para coser cada pedazo
con sumo cuidado
aunque las piezas no siempre encajaron

para lamer cada herida
saboreando lo aprendido
aunque la fruta no siempre fue dulce

así fue como mi pecho
pudo parir raices
y mis ojos
recuperar canción y brillo.

Y ahora que nace
la estación de los abrazos
y las patatas dulces

pienso que tal vez
pueda dejarte
mi baúl de costurera en el buzón

para que tú mismo escojas
la aguja adecuda
el hilo acertado

y puedas recomponer
el rompecabezas disperso
de tus alas transparentes.

Observa el vuelo
de la última luciérnaga en la noche.

Yo te espero allí…
en el lugar donde vibra
el corazón y la cosquilla.

novembre 1, 2010
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