Dejar de hacer lo que sienta mal

Empezar una relación puede ser muy fácil.  Conseguir que se alargue en el tiempo de manera sana y constructiva para todas las partes es un reto. Saber cuando ponerle fin, si eso no sucede, a mí me parece un arte. 

A lo largo de estos años al frente de Itzà he hecho camino con más de 40 profesionales.

Algunas relaciones se han alargado durante muchos años y aún seguimos disfrutando de cocrear y trabajar juntas. Otras relaciones han estado vivas durante un tiempo y hemos cerrado ciclos de manera natural, orgánica, acordada y comúnmente sentida. Y algunas (afortunadamente muy pocas) han acabado con menos elegancia e incluso con un punto de dolor.

Y es que 13 años es mucho rato y mucho rato se traduce en muchas oportunidades de cagarla.


Cagarla duele. Pero… ¿y lo que se aprende?

A mí me gustaría acertar mucho y siempre. Y se me retuerce el ego cada vez que la lío. Pero mira… también me da la vida para aprender de los errores.

Detrás del modelo de gestión que aplico hoy en día, hay mucho de probar, cagarla, observar, más cagarla, más observar… y dejar de hacer algunas cosas. Concretamente, dejar de hacer:

1) lo que me sienta mal
2) lo que no funciona

Hoy quiero hablarte de cómo he vivido algunos procesos relacionados con el primer punto.

Dejar de hacer lo que sienta mal

Pero… ¿porqué querría alguien hacer cosas que le sientan mal?
Bueno, pues como ya he dicho muchas veces en este blog, porque emprender no es distinto de vivir. Y a veces sencillamente te abandona la conciencia y te descubres actuando de manera mecánica. 

En mi caso por ejemplo, con el tiempo he conseguido identificar y dejar de hacer esa “cosa” que tanto me dañaba. Y aunque no ha sido rápido ni fácil, creo que hoy en día he encontrado un sistema sano para mí, para el espacio y también para la gente que quiere participar de él.


Sí a todo y a tod@s. No a todo y a tod@s.

Durante los primeros años tuve las puertas abiertas a cualquiera que necesitara una sala donde dar vida a sus clases y talleres. Muchísimas veces dije “vale, vamos” a pesar de:
– no estar cómoda con la persona
– no estar cómoda con la propuesta
– intuir claramente que no iba a tener acogida

Decir “sí” cuando en realidad era “no” me llevó durante mucho tiempo a trabajar demasiado, sin ver resultados y con muchísimo desgaste. Una situación insostenible que como te imaginarás, me empujaba a hacer cambios significativos.

Así que con el tiempo, los hice. Drásticos. 

Pasé del sí a todo y a tod@s a… cerrar puertas. Todo mail, llamada o visita que me llegaba tenía como respuesta: “Muy interesante, pero en estos momentos la programación del centro está a tope y no podemos aceptar nuevas propuestas, gracias.”

Era mentira. Confieso. Así que si estás leyendo esto y eres un/a daminificad@ de aquellos años, acepta mis disculpas porfa 😉 . Hoy entiendo que fue una reacción defensiva y necesaria en la búsqueda de un sistema más eficaz y saludable.


Encontrar una “manera” saludable y práctica

Después de experimentar cómo se está en los extremos del péndulo (el sí a todo y el no a todo) hace un par de temporadas que he encontrado una fórmula que hoy por hoy, me resulta muy cómoda: hacer una o dos convocatorias al año, con fecha de apertura y de cierre.

Es una especie de término medio que me está ayudando a:

  • Gestionar mucho mejor mi energía. 
    Calendarizar y acotar la recepción de propuestas me ayuda a estar mucho más receptiva y atender con más calma a las personas que se interesan. Durante el resto del año me permito colgar el cartelito de “cerrado hasta nuevo aviso”, lo cual también me libera para centrarme en el resto de tareas de gestión y comunicación. Me ahorro el desgaste de estar respondiendo a salto de mata. Y sí, claro que tengo que responder de todas formas a las personas que se comunican fuera de calendario, y hacerlo de la manera más amable que puedo. Pero me ahorro la charla mental de decidir si sí o si no, citarnos, gestionar expectativas, etc…
  • Definir mucho mejor a mi coworker ideal
    Como te contaba en los puntos anteriores, el sí a tod@s ya no me vale.  El modelo que hemos desarrollado con los años pide mucho de la profesional: no solamente que sea muy buena en lo suyo, sino que sea proactiva, independiente y responsable en todos los demás aspectos de su proyecto. Desde mi posición de gestora yo solamente acompaño y apoyo, el curro lo lidera cada profesional. Por eso, este modelo funciona muy bien en determinados momentos y personas, pero puede ser un fracaso para otros.
    Esta fórmula de la convocatoria me ha ayudado también a empoderarme y clarificar qué requisitos deben cumplir las personas que quieren trabajar en mi espacio.
  • Encontrar a mi coworker ideal
    Con ese retrato robot y la convocatoria en el calendario puedo planificar con tiempo las acciones que desplegaré a lo largo del año y que nos ayudarán a encontrarnos mútuamente.
    De hecho, algunos de los artículos del blog forman parte de esta estrategia, jeje…

¿Qué hay de ti?
Si gestionas un espacio… ¿cómo te organizas? ¿tu cartelito está siempre “open”? ¿o has creado algún sistema para organizar tu calendario y el del centro?

Me encantará leerte en los comentarios y seguir aprendiendo juntas. Y recuerda que puedes suscribirte a mi newsletter para recibir los artículos en tu correo.

13 comentarios en “Dejar de hacer lo que sienta mal”

  1. Hola Coral. Doncs jo sóc el primer que et vaig agrair que em diguessis que no la primera vegada que et vaig proposar un taller. Per que d’altres em van dir que si, una mica forçades i després ….. en fi lo que passa no tot és com et penses, si no com és.
    Crec que és important que a part del projecte les persones que vulguis en el teu Cor – working tinguin els mateixos VALORS que tu.
    Gràcies Coral.
    Amb admiració.
    Josep

    • Ostres Josep, el teu comentari té molt de valor per mi. Mai m’ha estat fàcil (encara no ho és) dir que no a la gent que arribeu amb propostes. Quan us adreceu als centres feu un exercici de confiança cap a l’espai i cap a les persones que el gestionem. I sé que hi ha molt d’amor i treball al darrera de cada una de les vostres propostes. Gràcies per compartir el teu punt de vista i el teu sentir.

      (m’encanta això de cor-working!)

      Una abraçada!

  2. ¡¡¡Muy interesante Coral!!! Creo que puede aplicarse a cualquier emprendimiento. Cuando empiezas parece de locos esto de decir “no” a posibles trabajos, pero, con el tiempo, es importantísimo ir encontrando el justo equilibrio y especializarnos para dar más valor a lo que ofrecemos. En mi propia experiencia, los “no” me han ayudado a definirme. Acompaño (no “hago en tu lugar”) a emprendedoras (en general no emprendedores y no grandes empresas) en sus proyectos de comunicación (vale, esto es muy amplio pero también tengo una larga lista de “noes”). Y sí, la energía se invierte mucho mejor de esta manera. Gracias por compartir y poner palabras…

    • Cierto Andrea! Como bien dices se puede aplicar a cualquier experiencia de emprendimiento. Y qué bueno ese ir definiéndose y centrarse con el pasar del tiempo, ¿verdad? Muchas gracias por tu visita, tu lectura y tu aporte, hermosa!

  3. Qué interesante, Coral. Qué curioso me parece encontrarme en el punto “sí a todo”, viendo venir de lejos las consecuencias que dices ” trabajar demasiado, sin ver resultados y con muchísimo desgaste” y aún así no poder evitarlo. Es como si tuviese que pasar yo misma por ahí igualmente; siento que no puedo decir “no” tan pronto, cuando a penas nadie sabe que exististe mi coworkig, cuando apenas tengo clientes de ningún tipo… Decir “no” me parece cerrarme puertas y ventanas, porque creo que hasta encontrar -el/la coworker ideal-, o más bien, hasta que me encuentren ell@s a mí, he dar oportunidades o apostar por proyectos y personas que no me convencen pero que son “una manera de empezar”. (O quizá no).
    Gracias por explicar tan claramente tu experiencia y sobretodo tus conclusiones… me ayudan a priorizar. Intentaré ahorrarme algo de “desgaste”. Buscaré la manera 😉 ¡Un abrazo! <3

    • ¡Nadia querida! Estoy segura de que este momento te va a ser útil, para dar proyección al espacio, para experimentar, para conocer a distintos profesionales y sus distintas maneras de hacer… la experiencia en carne propia es oro puro 🙂 Mucho amor y grandes dosis de autocuidado para este momento.
      Y ya sabes, me tienes a un golpe de mail si necesitas cualquier cosa 🙂

      Besote!

  4. Preciosa Coral!!
    kin regal llegirte!
    empendrem, a escoltarme a sentirme, ser emprenedora coscient està siguent tota una exploració i vivencia alucinant.
    gracies per les teves paraules de cor. es un balsam i un power revelador 🙂
    pas a passet. una super abraçada!!!

    • Hola Encarni! Hehe… et crec.
      Sense dubte és una aventura d’exploració i autoconeixement molt potent.
      Una abraçada i gràcies mils per la visita i el comentari. Seguim!

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