confusiones

Tanto jugar a ser caracol consigue convertirme en uno por un día.  Enroscada en mí.

Recuerdo esa sensación, poco habitual, aunque no desconocida. El cuerpo se contrae mientras el pensamiento se dispara. La charla-cháchara ha decidido montar un guateque en mi cabeza. Demasiados invitados para tan poco espacio y a mí se me han acabado los frosties como para ponerme chulita, así que me dejo llevar sin lucha y me mantengo enroscada. El cuerpo cerrado, el pensamiento alborotado.

Horas. Basta, ducha: que el agua se lleve el ruido.

Y se escurren algunos miedos por las cañerías. Les miro a los ojos intentando parecer desafiante, pero dudo de mi credibilidad. Tan desnuda y tan vulnerable… no creo q pueda engañar a nadie.

Pero la vida mola, así que se sucede el día con esas rutinas que me alimentan. Y por fín mi cuerpo se endereza y el corazón se despereza. Abro las alas, arrugo el hocico y arrastro mis pezuñas dibujando infinitos en la arena. Sonríen de nuevo mis pulmones y se hinchan de oxígeno, y la sangre en mis venas se vuelve sabia savia. Me dejo impregnar de vida nueva y se llena de vacío mi cabeza y vuelve el brillo a mis pupilas.

Más tarde mucha gente. Tú lejos. Luego cerca. Luego más cerca.

Muchas palabras… algunas sólo ruido, otras incomprensibles, la mayoría sanadoras y necesarias. Yo escucho y miro,  ejerciendo mi presencia incondicional y militante. Pero no me pierdo; no eres abismo hoy: el ancla está fuera. Mi ancla está en mí. Por eso me permito entrar a ratos y presentarte a mis fantasmas.

Cariño mira: este es fantasma. Fantasma mira, acércate un momentito de nada, este es el hombre al que estoy queriendo. Muac muac, encantados. Vaya no era para tanto.

Más tarde solos. Cerca. Y aún más cerca. Y dentro.

Lejos de todo y de todos por fín la piel marca la pauta. Me acoges en ti, te acojo en mí. Siempre presentes, siempre generosos. La amenaza del suelo tambaleante bajo mis pies se diluye. Dormida entre tus brazos y arrullada en la calma que prosigue al encuentro, sueño con mis alas gigantes. No me asustan los terremotos si puedo mantener las alas anchas y dispuestas. Vuelo ligera. Vuelvo ligera.

Y una vez más… no era sobre esto sobre lo que quería hablar. Pero las palabras mandan.

febrer 11, 2011
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