El momentazo. Saltar o no saltar.
Emprender

El momentazo. Saltar o no saltar.

Pongamos por caso que eres una enamorada del yoga y con los años, profundizas en tu práctica hasta certificarte como profesora. Y llega el momento en que empiezas a hacer tus pinitos. Un día una substitución, otro día te contratan en un centro donde les ha fallado una profesora y otro día un grupo de amigas te proponen que les des clases privadas en su casa.

Poco a poco se despierta en ti el anhelo de hacer del yoga tu profesión y valoras la opción de hacerlo como profesional autónoma. Hasta que decides aventurarte.

Pasarás por muchas etapas en este proceso. Y una de las más sonadas es aquella en la que te das cuenta de todo lo que vas a tener que hacer además de dar tus clases de yoga: aprender a hacer presupuestos, llevar la contabilidad al día, entender cómo funcionan los impuestos, aprender sobre marketing, cuidar a tus alumnos y fidelizarlos, responder las llamadas y mails de la gente que se interesa, gestionar contentos y descontentos, seguir formándote como profesora de yoga, y (sí, claro!) empezar a formarte como emprendedora. Y seguro que me dejo cosas.

Este es el momentazo.
Un momento que puede ser abrumador al principio, y que te pone a prueba.

Saltar o no saltar

Este momento te pide que des un salto y cambies tu mentalidad de trabajadora por cuenta ajena a una mentalidad de emprendedora y aprendedora.  Si es que realmente quieres serlo, porque dar este salto solamente es una posibilidad. No es la única y ni siquiera siempre es la mejor.

En mi opinión, es muy importante que descubras si puedes y quieres dar ese salto. Y que te permitas hacerlo con honestidad, conectando de manera realista con tus fortalezas, valores y objetivos. Y es que necesitas verdad para tomar decisiones lo más coherentes posibles.


El centro ideal para tu momento

Sin ir más lejos, necesitas verdad para escoger el lugar donde darás tus clases. Necesitas saber con cierta claridad en qué momento estás tú y qué ofrece el centro, para detectar si “estáis hechos el uno para la otra”.

Que resulta que descubres que no quieres o no puedes ocuparte de todo tú?

Bien. Entonces necesitas encontrar un centro que haga ciertas tareas por ti. Cosas como la promoción, la gestión de inscripciones y pagos, la atención más “burocrática” a tus alumnos…

En este caso, a nivel operativo, seguirías manteniendo una relación de trabajadora por cuenta ajena. Y muy probablemente a nivel legal deberías estar contratada. No importa que hagas muy poquitas horas o que pagues tus autónomos por el motivo que sea. Muy a menudo hay confusiones con esto, así que si estás en un caso parecido consulta a tu gestor para asegurarte de no ser una falsa autónoma sin saberlo. Y si gestionas un centro lo mismo. A veces hacemos cosas que nos parecen de sentido común y resulta que no cumplen normativa.
¿Qué? No, no es que me haya pasado a mí… pero lo sé por una amiga de una amiga de una conocida de mi prima la del pueblo 😛
[Insisto: consulta tu caso específico con un profesional y asegúrate]

Que resulta que descubres que sí, que quieres abrazar tú el liderazgo de tu proyecto?


Has dado el famoso salto y estás dispuesta a ser autónoma con todas las letras. Guai. Entonces seguramente un espacio de coworking te va a servir. 

En un espacio de trabajo compartido podrás impulsar tu proyecto con flexibilidad y con la comodidad que no tener que sumar a toooodas esas nuevas tareas la responsabilidad de mantener un espacio propio. Además, compartirás experiencias con otros profesionales chachis como tú. Incluso es posible que el propio centro dinamice actividades y formaciones dirigidas a acompañarte en tu proceso de aprendizaje. Cada espacio es un mundo y el perfil de cada gestor marcará bastante lo que pueda ofrecerte.

Yo estoy encantada con mi rol de emprendedora-aprendedora, con mi coworking rarito y con mi equipazo de coworkers. ¡Pero te aseguro que ha sido un largo camino llegar hasta aquí! Y sé que esta fórmula no sirve para todo el mundo ni en todos los momentos.

¿Qué hay de ti? ¿En qué momento, situación o sentir estás con todo esto?
Si eres profe o terapeuta: ¿has saltado o no has saltado? ¿Y qué tal estás con eso?
Si gestionas un centro: ¿has podido clarificar qué servicios ofreces a tus colaboradoras y cuáles no? ¿Y cómo estás con eso?

Te agradezco infinitamente tus aportaciones en los comentarios.
Gracias a ellos seguimos aprendiendo juntas, más y mejor.

Coral

5 thoughts on “El momentazo. Saltar o no saltar.”

  1. ¡Ay Coral! Yo estoy en pleno momentazo, dándome impulso para saltar. Mi coworking se está incubando y pronto saldrá a la luz, y me siento un poco perdida entre tanto preparativo: los pasos a dar, el orden de los pasos a dar… todo es complicado y a veces me disperso. Pero a la vez estoy súper ilusionada. Gracias por tu artículo, me sirve mucho en este momento. Me quedo atenta a tus próximos posts. Un abrazo y gracias por compartir todo lo que vas aprendiendo en este nuevo mundillo de los coworking raritos 😉

    1. ¡Ánimo Nadia! Te entiendo muy bien.
      Mi consejo es que no dudes en buscar ayuda profesional si lo necesitas. Realmente puedes acortar mucho el camino y ahorrarte unos cuantos tropiezos… para mí fue un antes y un después. Si en algún momento necesitas recomendaciones sílbame 🙂

      ¡Un abrazote post-eclipse y pre-candelera!

  2. Siempre hay una fina línea, lo verdadero es aceptar lo que se abre para uno, sea jefe, empleado, autónomo, etc. Y dejarse ayudar es todo una enseñanza, hay una tabú o vergüenza en eso, creo que una red de personas, un colectivo, siempre es más acompañado. Estar inter relacionado con el otro y los otros es una maravilla!

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